Hacia otro paradigma de civilidad !!!!!
"sólo después de que el último río haya sido destruído, sólo entonces nos daremos cuenta de que el oro no se puede beber" (Profecía Tribu Cree, Norteamérica)

Ennio Morricone - Rivers

20 feb. 2008

Una vieja noticia (19 Nov. 2000) TAN AL DIA !!!!


ONG exigen a Banco Mundial suspender grandes represas
por Gumisai Mutume (Fuente PNUD)

WASHINGTON, nov (IPS) El Banco Mundial debería suspender todos sus proyectos de grandes represas hasta cumplir las recomendaciones publicadas hoy por la Comisión Mundial sobre Represas (WCD), reclamaron organizaciones no gubernamentales.

La WCD, integrada por comunidades afectadas, gobiernos y empresas constructoras, propuso en su nuevo informe algunos cambios en el proceso de aprobación e implementación de los proyectos para evitar graves costos sociales y ambientales. El Banco Mundial ha sido la mayor fuente de financiación para proyectos de grandes represas desde los años 50. Desde entonces, financió más de 500 grandes diques en 92 países, que desplazaron a unos 10 millones de personas, dañaron el ambiente y endeudaron más a los prestatarios.

"El Banco Mundial nunca duda en exigir el reembolso a perpetuidad por los proyectos que financia -incluso por proyectos fracasados-, pero nunca ha pagado por la destrucción que causó en el ambiente y en la vida de millones de personas", dice una declaración firmada por más de 100 organizaciones no gubernamentales (ONG). Entre las organizaciones firmantes se encuentran la Red Internacional de los Ríos, el Movimiento de Personas Afectadas por Represas, de Brasil, y el Movimiento Salven al Narmada, de India.

Pero ya es hora de que el Banco pague, dicen las ONG, que reclaman a la institución financiera una revisión independiente, abierta y participativa de todos los proyectos en curso o planificados, así como el pago de compensaciones a todas las comunidades afectadas. La declaración de las ONG contiene una lista de proyectos de represa en marcha que en su opinión "infringen con claridad" los criterios propuestos por la WCD. Entre ellos, señalaron los del río Narmada de India, la represa Tres Gargantas en el río Yangtzé de China, la Ilisu en Turquía, la Bujagali en Uganda, el Proyecto para las Tierras Altas de Lesotho y otros en la Amazonia brasileña y en la cuenca del río Uruguay, en el sureste de América del Sur.

El informe de la WCD, de 12 miembros, es el primer estudio independiente sobre grandes represas y se basó en dos años de investigaciones sobre el impacto de las represas en varios países. Los resultados confirmaron las críticas planteadas durante años por ambientalistas y organizaciones humanitarias. En el mundo se han construido por lo menos 45.000 grandes represas, según la comisión, que dedicó especial atención a China e India, dos países en los cuales los proyectos hidroeléctricos se han extendido con gran rapidez.

Hoy en día, casi la mitad de todos los ríos del mundo tienen al menos una gran represa. Según la WCD, es frecuente que la construcción de grandes represas cause efectos devastadores para millones de personas pobres y degradación del ambiente, sin brindar los beneficios prometidos por quienes impulsan los proyectos. En el informe, presentado en Londres por el ex presidente sudafricano Nelson Mandela, se reconoce que las grandes represas pueden ser beneficiosas para generar electricidad, controlar inundaciones, almacenar agua e irrigar cultivos.

Sin embargo, "en demasiados casos se ha pagado un alto e incluso inaceptable precio para lograr esos beneficios, en especial en términos sociales y ambientales, a costa de personas desplazadas, de comunidades afectadas corriente abajo, de quienes pagan impuestos y del ambiente", apuntó la WCD. Millones de personas que fueron desplazadas por los embalses de las represas no recuperaron sus medios anteriores de subsistencia, y las que viven corriente abajo de las represas, en especial las que dependen de la pesca o la anegación natural de las tierras que cultivan, también han sufrido graves impactos.

La comisión recomendó que quienes toman decisiones para construir represas, incluso los gobiernos e instituciones financieras como el Banco Mundial, adopten un enfoque nuevo y muy diferente del desarrollo vinculado. Ninguna represa debe ser construida sin el consentimiento de las personas afectadas, es preciso evaluar en forma integral las necesidades que un proyecto busca satisfacer, con participación de los interesados, y hay que considerar otras alternativas para satisfacer esas necesidad, enfatizó.

La WCD recomendó la realización de evaluaciones periódicas de impacto de las represas ya construidas, con participación de todos los interesados, y que entre las consecuencias posibles de esas evaluaciones se incluya la suspensión de los proyectos. También apuntó que deberían desarrollarse mecanismos para brindar beneficios sociales por concepto de indemnización a los afectados por impactos negativos de las represas, y para restaurar los ecosistemas perjudicados.
"Nuestra participación en las grandes represas ha decrecido y se concentra más en la financiación de programas de rehabilitación y seguridad, y no tanto en nuevas represas", declaró el presidente del Banco, James Wolfensohn. "El informe (de WCD) servirá de guía para nuestro trabajo futuro, y lo pasaré de inmediato a los accionistas del Banco. Todo depende de si los países prestatarios y los financistas del proyecto aceptan las recomendaciones de la Comisión", agregó. La reducción de la financiación para las grandes represas no fue una iniciativa del Banco, sino una respuesta a las crecientes protestas sociales en todo el mundo, que provocaron el colapso de varios proyectos.

En total, los bancos multilaterales y regionales de desarrollo asignaron más de 125.000 millones de dólares para la financiación de grandes represas. La disminución de los fondos se produjo a comienzos de los años 90, pero todavía se construyen grandes represas gracias a las Agencias de Créditos para Exportación, que han sustituido parcialmente al Banco Mundial en esta área. Los escépticos temen que el Banco no se conmoverá por ninguno de los hallazgos del informe, dado que en el pasado ignoró estudios producidos incluso por sus propios observadores internos.

Sin embargo, los activistas tienen esperanzas porque el nuevo informe reividica lo que ellos han dicho durante dos décadas, y es que las grandes empresas perjudican a las comunidades pobres y en general no son eficientes.

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