Hacia otro paradigma de civilidad !!!!!
"sólo después de que el último río haya sido destruído, sólo entonces nos daremos cuenta de que el oro no se puede beber" (Profecía Tribu Cree, Norteamérica)

Ennio Morricone - Rivers

23 feb. 2009

Infanti en La Nación


Obispo de Aysén, Luis Infanti, y su batalla por el agua

“Esta Constitución tiene en su ADN la privatización”

La semana pasada expuso sobre la privatización del agua en un foro mundial y volvió lleno de contactos e ideas. Mientras su principal enemigo, el proyecto hidroeléctrico HidroAysén avanza a pasos agigantados, el obispo viaja, organiza y exige definiciones políticas.

El obispo Luis Infanti viene bajándose del avión. Su carta pastoral "Danos hoy el agua de cada día", que causó polémica y sorpresa al proponer la nacionalización del agua, motivó que el ex Presidente soviético Mijail Gorbachov, actual presidente del Foro Político Mundial, lo invitara personalmente a exponer al Foro Mundial del Agua en Bruselas, el 12 y 13 de febrero. Infanti volvió de la capital de Europa contento y más motivado que nunca. Encontró eco cuando habló sobre la privatización del agua, hizo contactos para trabajar con otros países, se llenó de nuevas ideas y sus cartas pastorales causaron sensación: llevó 50 y desaparecieron rápidamente. "Muchos ya habían escuchado hablar de ella y la valoraron muchísimo. La verdad es que los temas de la carta fueron exactísimamente los temas que se trataron en el foro", dice el prelado de Aysén. Su próximo objetivo es dar cuerpo al movimiento por el agua en Latinoamérica y en Chile, y seguir peleando por su nacionalización.

-¿Cómo le fue en su viaje?

-Excelente. Había gente de todo el mundo y mucha de América Latina, en sintonía con la Patagonia. Se creó una cierta hermandad alrededor del agua y de la problemática que nos rodea. Ahora la idea es que haya una coordinación de América Latina. Cada país ha hecho grandes avances, pero se trata de fortalecer una postura común frente a problemas comunes. La globalización incluye problemáticas globales, que necesitan respuestas globales. Además se va a redactar una carta del agua que sea acogida por todos los países del mundo en relación al tema del calentamiento global, la energía y la paz social.

-¿Su carta ha tenido la misma acogida en Chile? ¿Ha tenido respuesta de las autoridades?

-En la medida en que la consciencia de la población vaya fortaleciéndose, las autoridades tendrán que asumir el sentir y el querer del pueblo. Sobre todo este año, con elecciones presidenciales y parlamentarias. El tema del agua es decisivo para el futuro de la humanidad, lo importante es que haya una definición y eso le exigiremos a quienes pretendan ser nuestras autoridades.

-¿Algún candidato presidencial ha acogido su propuesta de nacionalizar el agua o, al menos, de cuidarla?

-Creo que éste es un tema peligroso, que podría significarles dolores de cabeza. Pero llegará el momento en que la población le exigirá una definición a los candidatos, no sólo presidenciales, también al parlamento, porque esto tiene que ver con qué país queremos crear, queremos formar, queremos proyectar. Y eso para el agua, el medio ambiente y la energía.

-¿Cómo es el país que estamos construyendo?

-Yo no quisiera que siguiéramos vendiendo el país a las transnacionales. Hay una Constitución Política que está propiciando la venta del país. Donde hay problemas referentes al agua hay una población sujeta a hambre, a enfermedades, a un resentimiento social que en algún momento va a provocar estallidos sociales graves e incluso guerras. La guerra del agua en Cochabamba, un par de años atrás, es prueba de ello. El muro que separa Israel de Palestina no es trazado en base a mapas geográficos, sino en base al mapa del agua. Hay varios hechos que revelan que si no hay más equidad, más solidaridad y derecho de toda la humanidad a los recursos naturales, habrá más estallidos sociales.

-Usted culpa de esto a la Constitución actual.

-La Constitución tiene en su ADN la privatización, una política neoliberal que privatiza todo. Pero hay bienes que son derecho de la humanidad y no pueden ser subastados. El agua es uno de ellos. Los países desarrollados son tan depredadores que los bienes de sus países no son suficientes y tienen que seguir depredando en otros lugares. Y cuando les abrimos la puerta intencionalmente se produce una situación antiética e inmoral.

-¿Qué reforma habría que hacer para cambiar esta situación?

-No se trata de poner parches, sino de pensar un país diferente. En estos últimos treinta años el mundo ha cambiado, hay que repensarlo. Incluso el mismo Gorbachov decía que necesitamos un nuevo modelo económico y de desarrollo, porque el modelo actual ha provocado crisis, angustia y sufrimiento. Por eso es que la tierra y los pueblos gritan.

-Usted también criticó a la misma Iglesia, señalando que a veces se hace parte del sistema neoliberal.

-En la carta pastoral planteo que sería bueno que la Iglesia se preguntara en qué medida somos partícipes de este modelo neoliberal. Y esa pregunta va a todas las instituciones: si nos damos cuenta de que este modelo es depredador y destructor de la vida humana, de la vida del planeta, de la paz social, evidentemente habrá que reclamar. Si callamos, somos parte de este sistema y por lo tanto lo apoyamos.

-¿Cree que a la Iglesia le falta fuerza para levantar la voz?

-No, yo creo que la Iglesia está entre las entidades que más alza la voz. Usted no piense en la Iglesia sólo como obispos. Hay muchos grupos que tratan estos temas, levantan la voz, participan, exigen, buscan. Pero algunos medios de comunicación no informan sobre esto porque toca los intereses de los que tienen poder. Yo diría que la Iglesia, en Chile al menos, es una entidad consciente de estos temas y una de las más participativas. Que no todos los obispos participen con la misma conciencia es otro tema, pero yo creo que hacia allá vamos. De hecho, la próxima Conferencia Episcopal, en abril, va a tratar los temas del medio ambiente y del agua.


-Cuando usted lanzó la carta pastoral y recibió la visita de Leonardo Boff, recibió críticas de un sector de la Iglesia, y el obispo Orozimbo Fuenzalida dijo incluso que esto podría costarle su cargo. ¿Esas críticas se mantienen?


-No. Después de esos comentarios y de la presentación de la carta yo fui a Roma junto a todos los obispos de Chile. Mantengo exactamente la misma comunión y la mitra está todavía en su lugar. Más que enfrascarme en declaraciones, yo esperaría una definición de la Conferencia Episcopal de abril. //lnd

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