Hacia otro paradigma de civilidad !!!!!
"sólo después de que el último río haya sido destruído, sólo entonces nos daremos cuenta de que el oro no se puede beber" (Profecía Tribu Cree, Norteamérica)

Ennio Morricone - Rivers

22 ene. 2010

Carta Abierta a Felipe Berríos (Contestando entrevista en El Mostrador - Caso Hydroaysén)

Carta Abierta a Felipe Berríos, sacerdote Jesuita
(en referencia al artículo de El Mostrador, donde defiende el proyecto Hidroaysén)
por Claudio Escobar Cáceres,
Ingeniero Civil Industrial Eléctrico.

Felipe Berrios, como dice el artículo de El Mostrador (diario electrónico www.elmostrador.cl), ha hecho un guiño a favor de Hidroaysén, mostrando públicamente su opción en pro de construir las 5 centrales hidroeléctricas en la Patagonia.

Construyo esta carta abierta como voluntario libre de la campaña Patagonia sin represas.

Felipe Berrios argumenta que “obras de este tipo se ajustan a la necesidad de enfrentar desde ya la futura escacez de agua en Chile”.

La escacez de agua no sólo es una realidad chilena sino mundial e innegable, que acrecentará su dramatismo desgraciadamente, con el paso del tiempo. A nivel local, frente a esta inquietante disyuntiva, es la comunidad nacional con TODOS sus actores, la llamada a diseñar un uso sustentable y solidario del agua y no las empresas privadas –chilenas y trasnacionales- que mantienen un monopolio feroz en el marco combinado de la antidemocrática Constitución de 1980 y el Código de Aguas también elaborado en dictadura. Estas dos herramientas, diseñadas para favorecer la enajenación de las aguas al sector privado, son reconocidas a nivel mundial por su impronta neoliberal excesiva. La escacez del agua es un tema nacional, un espacio propicio para la discusión inclusiva, NO un botín de una guerra declarada contra las comunidades. Olvida o no sabe el sacerdote Berríos que la Patagonia es justamente el segundo reservorio de agua en el planeta y que lagos artifíciales pueden incluso significar alterar el clima de la zona, acendrando procesos de cambio global del clima, que podrían hacer inestable la condición de reservorio. Defender el agua significa en primera instancia deconstruir un monopolio que sitúa casi al 100 % de los derechos de agua (no consuntiva) en la Patagonia, en manos de empresas hidroeléctricas.

Sigue argumentando el sacerdote que “la campaña “Patagonia Sin Represas”, a su juicio, sólo busca proteger el desarrollo de un turismo ecológico al que sólo tienen acceso personas que “en sus países viven cómodamente y con una vida de lujo”.

La campaña no es tan pobre, no sólo está focalizada al ecoturismo. En primer lugar parte por ponderar el diseño propio al que ha optado la gente de la región, cuando tras el conflicto relativo a la instalación de un basurero nuclear en la zona, decidieron promover el concepto de “Aysén reserva de vida”. Si la campaña Patagonia SIN represas ha hecho mención al turismo se debe a que estudios muestran lo devastador que serían las represas para la actual actividad (una pérdida anual de más 40 millones de dólares y de muchas plazas de trabajo) y porque existen zonas similares donde el turismo puede generar más beneficios económicos que la instalación de las represas y SIN destruir un patrimonio de alta pristinidad y además único en el planeta. Dejemos que la gente defina el tipo de desarrollo-sustentable para la zona y para sus hijos. La antártica es una zona mucho más alejada, de un casi imposible acceso para gente de escasos recursos (incluso con turismo ecológico), sin embargo, nadie subestima ni cuestiona el que sea declarada un territorio de paz, libre de armamentismo, libre de ensayos nucleares y experimentación tóxica.

Pero Berríos cree que la construcción de represas es necesaria si de ellas depende el “bien común”, sobre todo si los recursos se usan responsablemente y son “devueltos”.

Si el bien común para Felipe Berrios debe estar inexorablemente ligado al bien de ENDESA y COLBUN (Hydroaisén), entonces no hay nada que hacer. Lo que no sabe Felipe Berrios es que este NO es un proyecto país, sus ganancias van directamente a las arcas privadas, en tanto los derechos de agua los lograron con cero pesos y a perpetuidad. Hidroaysén van por el “bien común para Colbún y Endesa” …. Y ni siquiera es electricidad para las 8 regiones que rajará con su tendido faraónico.

Sigue argumentando: “Elementos que son vitales como el aire, el agua o los alimentos, no pueden privatizase en el sentido de negárselo a alguien que lo necesite. De hecho la iglesia desde sus orígenes ha dicho que la persona que por hambre roba alimentos no es una maldad ni pecado, porque es algo vital que necesite para subsistir. De ahí a que se den derechos de agua a una empresa para que esa empresa pueda generar electricidad y luego el agua la suelte otra vez”.

No creo que el sacerdote haya querido levantar la metáfora de que “Hidroaysén es una persona que roba para mantener su hálito vita”. Este es un negocio tremendamente rentable –aunque no para los ecosistemas- o sino NO lo estarían emprendiendo. Si ENDESA lo proyecta en Chile y no en sus tierras de origen, es justamente por la debilidad de la legislación ambiental, es porque ha logrado derechos de agua a cero costo y una vez recuperada su inversión, las ganancias serían enormes.

Felipe Berríos continúa: “que no existe “ningún impedimento” para la construcción de hidroeléctricas. “Al contrario, creo que con la futura escasez de agua que habrá en Chile debiéramos hacer más represas, para que no se vaya el agua totalmente de la montaña al mar, ya que es un recurso vital que estamos perdiendo continuamente”.

Si no existieran impedimentos para la construcción de hidroeléctricas, ¿entonces para qué está la –débil- legislación ambiental?, ¿para qué la exigencia de Estudios de Impacto Ambiental?. Si no existiera impedimento alguno, entonces ¿por qué decenas de servicios públicos han entregado críticas objetivas al diseño –muchas veces irresponsable- de Hidroysén? El ciclo del agua viene desde tiempos pretéritos, hay otras formas de integrar el ciclo del agua a la productividad agroalimenticia y energética. Las represas no son camisas de fuerza y así lo han demostrado expertos, existen otros sueños menos destructivos que las represas, ¿o el señor Felipe Berríos sigue creyendo que la hidroelectricidad es TOTALMENTE VERDE? Al respecto, expertos de la Universidad de Chile y de la Federico Santa María han demostrado –en varios escenarios- que incluso es posible con Eficiencia Energética (EE) y Energías Renovables No Convencionales (ERNC) llegar a suplir al 2025, más del 50% de la actual energía del Sistema Interconectado Central (SIC).

Berríos precisó que hay que distinguir entre adueñarse del agua y no dar acceso a ella a pequeños campesinos, y por otro lado, otorgarle “derecho a una empresa para que usando la energía del agua sea capaz de generar electricidad y luego la suelte, que es lo que hacen las empresas hidroeléctricas”.

En este argumento Felipe Berríos no cuestiona el proceso de “otorgarle derechos a una empresa”, como si la adquisición de los mismos no pudiera ser objetada. Por otra parte, plantea linealmente la intervención del ciclo del agua como un proceso ¿puro? …. No considera la intervención devastadora de los ecosistemas, se olvida de sus hermanos del bosque. No considera la liberación de particulado en la fabricación del cemento, tampoco los particulados en la construcción de las presas, menos recuerda el metano –gas de invernadero- producto de la sedimentación de las aguas estancadas. Tampoco la intervención de la micro flora y fauna y la desregulación con ello del clima. Ya Nelson Mandela –presidiendo la Comisión Internacional de Represas- develó el nefasto efecto sobre los ecosistemas y las poblaciones desplazadas por las represas.

“Yo me haría varias preguntas. ¿quién financia este grupo? Yo ya quisiera haber tenido la campaña publicitaria que ellos tuvieron para poder denunciar la desigualdad social y la concentración de la riqueza que hay en Chile ¿Por qué no se denuncia esa situación que va en la raíz del perjuicio ecológico de nuestro país?

Hidroaysén es perpetuación de la brecha económica porque acrecienta el poder monopólico de las aguas, de la producción y la distribución de energía. Hidroaysén acrecienta la concentración de riqueza en Chile. Hablaron de energías más baratas para la zona, pero si la distribuyeran en la Patagonia, la regulación de los precios no se puede imponer y ninguna localidad intermedia recibiría energía por estar proyectada para suplir principalmente las faltas –industriales- de la Región Metropolitana (XIII Región) y del norte minero. Si tratamos de ser capciosos podríamos preguntar: ¿Quién financia a Felipe Berrios para levantar estas palabras?, y, ¿No es posible que grupos de la sociedad civil puedan levantar una perspectiva alternativa para el desarrollo energético de Chile? En lo personal no tengo ninguna traba y creo que no la existe, para que se auditen las inversiones de los grupos que levantan la campaña Patagonia SIN Represas.

Berríos sostiene que “nadie quiere que se destruya la Patagonia” pero que es necesario llegar a un “equilibrio” ya que a su juicio “todos estos grupos ambientalistas, en la cotidianeidad no lo son tanto” y “todos tenemos derecho a ese desarrollo”.

Felipe Berríos cuestiona la cotidianeidad de las personas que conforman los grupos ambientalistas. Este es un deber cruzado, cada uno de nosotros(as) debe(mos) mantener una actitud vigilante en nuestros cotidianos, y este deber-esta esperanza se tiene que proyectar incluso al interior de las iglesias. Todos tenemos derecho al desarrollo pero no al desarrollismo (desarrollo por desarrollo). Malamente nos han introyectado la camisa de fuerza del crecimiento y el desarrollo como imposiciones sin alternativa …. Tenemos derecho a un desarrollo que elijamos entre todos y todas y no uno que nos impongan las trasnacionales.

Es curioso el gesto de Felipe Berrios, en medio de este advenimiento empresarial motivado por las elecciones ….

Es sorpresivo que este sacerdote no rescate nada en sus argumentos de otra voz de Iglesia en la zona, me refiero a la voz profética de Monseñor Infanti, que ha mantenido un planteamiento crítico al proyecto Hidroaysén desde su trabajo local, con pleno conocimiento de los ecosistemas y de los sueños de la gente de aquella tierra.

Es curioso que Felipe Berrios se pronuncie antes de que la institucionalidad ambiental sancione si el proyecto es o no aceptable y en esto se parece a los ministros que INSCONTITUCIONALMENTE siguieron el mismo camino.

Es misterioso que Felipe Berrios nada diga del gigantezco mercado de compra de voluntades que se ha instalado en la zona, sabiendo que la Iglesia mayor podría frenar la insolencia con que los empobrecedores tientan malignamente a los empobrecidos.

Una vez más se levanta la disyuntiva eterna, ¿qué debe prevalecer en la iglesia, el carisma o el poder?

Los ecosistemas y la gente sencilla del planeta necesitan(mos) voces proféticas ….

Claudio Escobar Cáceres
Ingeniero Civil Industrial Eléctrico, Pontificia Universidad Católica.
Profesor de Estado en Matematicas, Universidad Alberto Hurtado.

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